2005-09-30
Sobre legalizar la droga
Parece ser que vive la rana oculta del mundo yuppie, fantasiosa en sus charcos ideales donde la cuestión es discutir la salud mental con funcionarios de los sectores gubernamentales y no gubernamentales que responden por la presencia civil y del estado enfrentando estos problemas. Hoy el brinco fue grande. El nuevo charco se vió inundado de información sobre las nuevas opciones de consumo de los que la rana ni idea tenía (alguna propaganda, algun comentario fugaz, nada de información de primera mano).
Se empieza por discutir la presencia dañina de sustancias como el café, el alcohol y el cigarrillo, grandes consumos de tradición en la cultura colombiana. Que tomar trago: eso finalmente agota, te deja pasivo, improductivo, enguayabado, que feo se ve el borracho. Que fumar tabaco: te mancha los dientes, te deja un mal olor, sabe feo. Que tomar café: da gastritis, el tufo es feo, mancha los dientes.
Y entonces qué consumir? -pregunté ingenua.
Y se viene pues la serie de nuevos productos (tambien de compra legal) que desde hace un buen tiempo reemplazan estas opciones en el mundo yuppie: fenilalanina, cafeína en pepas, bebidas energéticas, taurina, granada, biocross… y la lista sigue.
Pensar que estas sustancias permiten alcanzar niveles de productividad superiores sin los efectos deteriorantes (de la imagen, ya sea social o física) es increíble. Supuestamente la fenilalanina es una sustancia estimulante y vasodilatadora como la cafeína que permite tener una lucidez mental sólo equiparable al efecto de la cocaína pero sin la ansiedad consecuente. La cafeína en pepas no deja manchas ni olores, y tiene una mayor potencia que la adictiva y dañina taza de café. Se usa en el ejército para procurar que los soldados puedan patrullar durante 36 horas sin dormir. Las bebidas energéticas desplazan el licor en el mundo de los adolescentes, personajes de la farándula, empleados del sector financiero y comercial. Mejor dicho: el mismo efecto fabuloso de las drogas estimulantes ilegales, pero legal.
Creo que esa es la clave de la esperada y tan ansiada legalización de la droga: desplazar con sustancias diversas (aparentemente menos dañinas) las opciones tradicionales como la cocaína, el éxtasis, el bazuco, las anfetaminas, la heroína, los inhalantes, etc. Falta ver si las preferencias de consumo de los altos estratos alcanzan a llegar a los bajos por medio de la reducción en los precios de estos productos. ¿Será posible pensar en un mundo sin drogas ilegales?