Autopista perdida 3

Y llega la rana al taller, cual rin rin, muy tiesa y muy maja.
Se sienta, saluda, sonríe, toda la ceremonia.
Y llega el maestro con una pequeña figura en cerámica.
El brazo duele dos horas después.
La línea se pone difícil.
Y la cuestión de ver el cuerpo propio se impone.
Entonces la rana salta desesperada en la búsqueda del autoretrato.

Add a Comment