2005-11-7
Nuevo placer

Y bueno, qué hacemos?
No, pues ni idea.
Claro, es que sin trabajo…
Ya sé.
Desde hace unos cuantos días estoy trabajando en un nuevo placer. Oigase bien, trabajando en el placer. O sea que no es cualquier pendejada.
Resulta que me han invitado a conocer el mundo de la joyería y acepté encantada. Y sigo igual.
La última semana ha sido de pura fascinación con el trabajo artesanal de cuatro joyeros colombianos, camelladores y muy creativos. Así que la rana se ha dedicado a saltar no sólo entre la gráfica urbana, sino que el charco se le ha calentado un poco ultimamente. Eso porque el calor del taller cuando se funde el metal precioso es bárbaro. Y bueno, algo he aprendido, aunque no me atrevo a tocar nada en serio, al menos lo hago por medio de la cámara. Ahí seguiré, por un buen tiempo.
Resulta que me han invitado a conocer el mundo de la joyería y acepté encantada. Y sigo igual.
La última semana ha sido de pura fascinación con el trabajo artesanal de cuatro joyeros colombianos, camelladores y muy creativos. Así que la rana se ha dedicado a saltar no sólo entre la gráfica urbana, sino que el charco se le ha calentado un poco ultimamente. Eso porque el calor del taller cuando se funde el metal precioso es bárbaro. Y bueno, algo he aprendido, aunque no me atrevo a tocar nada en serio, al menos lo hago por medio de la cámara. Ahí seguiré, por un buen tiempo.