2006-03-25
Más sobre el muro infame

He recibido una nueva carta de Andrés Felipe. Se trata de un contexto breve de la Escuela Cañasgordas, la del muro aquél. Es para mí una oportunidad de mostrar hechos y lugares que irónicamente, son invisibles para muchos. Aquí aparecen otras construcciones terribles: el peligroso puente que los estudiantes cruzan sobre el río Meléndez y dos paredes de la verguenza, ya no sólo en sectores residenciales sino tambien educativos.

El caserío Valle del Lili es el último reducto de descendientes de esclavos de la Colonia, que recibieron la zona aledaña al río Meléndez luego de ser libertos de la Hacienda Cañasgordas ubicados a ambas márgenes del río por el propio “Alferez Real”. Desde 1851 han permanecido allí hasta hoy, aunque muchos han partido a buscar otras oportunidades.

Cada vez son menos los descendientes de la esclavitud pues han llegado personas de fuera a vivir en la zona (personas que llegan del litoral pacífico y de Nariño, además de acoger a familias en situación de desplazamiento) y la comunidad cada vez es más flotante, con empleos temporales o subempleados, sin seguridad social, con unas condiciones bastante modestas sin ser mendicantes. Conozco un alto número de madres de familia que laboran como empleadas del servicio (término horroroso, pero lo prefiero antes que ponerme con eufemismos) y al arreglo de uñas en ciudad Jardín y el Ingenio. Es paradójico que, al incluir a los niños en categorías como estrato social, viven en casas tipo estrato 6. También hay padres que cuidan fincas y parcelaciones (entre ellos, muchos desplazados de la violencia del sur del cauca, que no son acogidos por la defensoría del pueblo). Aunque en la escuela estudian aún niños del barrio, hay muchos niños que deben caminar largas jornadas desde piedragrande, valle del lili o cascajal.
La comunidad tiene una actitud bastante positiva en general, con líderes como doña Delia Barona, que trabaja con las maquilas de Studio F (así que ya saben donde se producen las blusitas), y que incluso da trabajo a personas del distrito de Aguablanca. Últimamente se han dedicado al trabajo en bisutería. Se crían pavos y pollos y, como habrán visto, la carta de presentación es la porqueriza y la zona verde donde pastan vacas y caballos.
No hay registro establecido de consumo de drogas, aunque ello sí se da de forma eventual; el consumo de tabaco y alcohol es significativo; pese a esto, el barrio es muy tranquilo y lo único que les causa angustia es tener unos vecinos como los de Ciudad Jardín. No es que sean de “mala índole” sino que los vecinos estrato 6 llegaron de la noche a la mañana, con sus camionetas y sin mirar al rostro, y poco a poco se han ido comiendo el barrio. El gran problema que se está enfrentando es la violencia intrafamiliar, pues hay muchas formas de maltrato registradas en la escuela, en lo físico y en forma de negligencia. Ya ha intervenido ICBF y Comisarías de Familia.
En conclusión: allá se trabaja rico y hay mucho por hacer. PD: el problema del muro no es sólo lo material: la reparación en lo simbólico no se ha visto por ninguna parte. Los calados están quedando divinos pero la humillación no se menciona porque la ley no manda en los sentimientos ni en las intenciones de la gente.
Un saludo a todos y todas y agradezco en nombre de los estudiantes de la Escuela Cañasgordas, la preocupación de los bloggers. Quedo a la orden.


