2006-04-6
De(seo) Bogotá
El próximo jueves llego a la capital a disfrutar del evento teatral más importante del año. Y apenas logro concentrarme en mi trabajo distraída por la idea. Pero la verdad que me empuja al avión es el muy ambivalente (anhelado y a la vez temido) deseo de reencontrarme con mi mayor duelo.
Espero encontrarlo con los brazos abiertos. Así podré sentir su abrazo que será fuerte, torpe y tierno. Como él. La mujer que lo trajo al mundo está inevitablemente en sus ojos, y también en los míos. El drama de los hombres que tanto él como yo llamamos padres, nos hace también, idénticos. Será un instante de esos que jamás se olvidan.