Taxi, diván y blog

Encuentro fascinante la posibilidad de conversar con los conductores del servicio público en Cali. Son perfectos desconocidos que logran revelarlo todo al pasajero en cuestión de minutos. Lamento creer que no a todos les interesa conversar con un extraño. Quizás sólo a los que por oficio o por gusto, hemos sido entrenados en la escucha.

En los taxis he encontrado fanáticos de las escrituras, personajes misteriosos venidos de otras tierras, travestis, mujeres cabeza de hogar, adolescentes. En algunos de esos recorridos he encontrado personas que me recuerdan a mis mejores amigos, por su sentido paranoide del mundo o por su capacidad de reír de las tragedias más horribles de la ciudad.

Esta noche encontré un taxista que en treinta minutos me contó su vida entera, como si nada. O mejor, como si me estuviera pagando por una consulta. No, ni siquiera eso. Le escuché como si fuera su amiga de confianza. Y luego, inspirada, decidí contarle mis duelos más duros. Y ni siquiera supe su nombre.

Supongo que la necesidad de revelar lo más íntimo en un espacio anónimo y público no está presente sólo en las bitácoras. Y eso, me hace pensar que es posible ganarle la guerra a la indiferencia.

La idea me da vueltas en la cabeza, y me emociona profundamente. El asunto de lograr que más y más personas puedan darle salida a sus ideas, sus historias, sus opiniones, sin temores al juicio es básicamente la premisa de todo encuadre terapéutico. Precisamente eso mismo es un blog. Creo que es allí donde aparece su máxima función: no digo que el blog sea la cura de la angustia humana. Digo que es el mejor camino hacia la búsqueda del cambio cultural, hacia un futuro en el que a todos nos importe el dolor ajeno. Es que como el diván, el taxi y el blog, deberían ser todos los espacios del mundo.

Enlazo a BellavistaClubSocial, una entrada sobre esta afortunada coincidencia.

 

5 Comments

  1. Patton 2006-06-9, 11:22 pm

    Y no cobramos … que es lo mejor ;)

    Que buena reflexión.

  2. STiRER 2006-06-11, 1:59 pm

    Yo creia que eras todo lo contrario : que uno le contaba al taxista y el le decia a uno= asi es la vida…oh dear he vivido enganada TODA mi vida!!!

  3. VOPA 2006-06-12, 7:18 pm

    Cordial saludo:
    Coccuerdo contigo. Los taxistas son tremendos personajes: historiadores, reporteros, abogados, sicologos, djs, etc. Por eso varios post de mi blog nacieron en el asiento tresero de un taxi.

  4. Álvaro Ramírez 2006-06-13, 9:32 am

    Que a todos nos importe el dolor ajeno. Una maravilla de cambio sería ése.
    Y encuentras tres espacios donde esa premisa se puede dar sin muchas restricciones. Y gratis en este caso de los blogs como lo menciona Patton.
    Como siempre de una anécdota saltas al plano de proponer cosas más profundas y provocadoras.
    Un abrazo

  5. El Cuajinais 2006-06-13, 5:51 pm

    Está muy bacana la reflexión y muy bueno eso de ‘ganarle la guerra a la indiferencia’.

    … eso sí, vos gastás mucho en taxis…

    Un saludito :)

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