Verde mar, o el listado de deseos.

Que la traducción de la pronoia en coincidencias fabulosamente cercanas al delirio más perfecto, sea eterna.
Que la dicha de las confabulaciones del universo en accidentes maravillosos, no se agote.
Que las caricias dadas en instantes que flotan en el tiempo lentas y silenciosas, sean ingrávidas.
Que los sonidos ensordecedores que aparecen ante su ausencia, hagan un escándalo permanente que obligue su búsqueda.
Que lo que empieza el día catorce, sea la promesa perdida que jamás pensé encontrar.

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