2008-01-29
Por qué no voy a la marcha del 4 de febrero
Estaba pensando anoche con amigos, sobre las razones por las que no quiero hacer parte de ella. Una de esas razones, es que no quiero apoyar nada que tenga que ver con justificar la rabia ni la violencia. En estos espacios de unión para rechazar algo o una idea, debe haber una sensación de calma. Lo único que oigo y veo alrededor es rabia, insultos, ofensas y mucha pena.
Una pena vieja e infinita que el cuarto día del próximo mes, será convertida en pancartas, camisetas, discursos oportunos e inoportunos. Junto a ellas, habrá algunos pocos que marchan con el corazón tranquilo y sin buscar nada a cambio.
No quiero ir por la propaganda oportunista que hay alrededor del evento. Es enfermiza.
No quiero ir porque prefiero rechazar una vía violenta por medio de una vida pacífica, con quienes amo y con mi trabajo. Quiero inspirar con mis acciones a que este mundo sea más amoroso que furioso. Y eso no lo voy a hacer en esta marcha. Eso de rechazar con gritos es algo que no quiero ver.
Quiero terminar recomendando un articulo de Molano, que presenta algunas razones para pensar en el futuro de una nación enojada.