
Van 14 meses de ser la madre de Miguel. Es increíble cómo vuela el tiempo y lo rápido que crece. Ahora estoy preparándome para ayudarle con el mundo de los símbolos y una de las ayudas que tengo a mano, siendo una madre geek, es sin duda el iPad. En las próximas entradas de este viejo blog empezaré a compartir el mundo que ofrecen estos aparatos para los usuarios más pequeños.
El iPad es uno de los juguetes favoritos de mi hijo. Gracias a nuestra amiga Viviana logramos tenerlo en casa en agosto de este año. Desde entonces hemos descubierto un universo interesante. A pesar de ser un producto relativamente nuevo, ya se pueden adquirir todo tipo de aplicaciones para él, desde libros y juegos hasta herramientas educativas y comunicativas.
Aclaro: Soy amante de la tecnología pero justamente por ello la cuestiono. El iPad no es la panacea, no leerán aquí que es el mejor de los instrumentos para educar o entretener. Pero intentaremos registrar cómo enriquece la experiencia de los niños mientras crecen.
Mis estudios como psicóloga me ayudarán a comprender mejor las relaciones entre el aparato y la destreza de mi hijo para usarlo. También vamos a acercarnos a niños y niñas mayores, y haremos una suerte de experimento con las nuevas aplicaciones que vayan surgiendo en este universo de la pantalla táctil de 10 pulgadas.
Ya que todas las entradas sobre estos temas empiezan con listados de recomendaciones, creo que es mejor que empecemos con una experiencia que sea un rotundo fracaso. O para decirlo mejor, revisemos una de esas aplicaciones que no le interesan mucho a Miguel. Así creo que podremos ver mejor qué podría interesarle, a la luz de lo que no.
En
este video verán su primer acercamiento a
BabyTapHD, app recomendada para niños de 12 meses en adelante. BabyTap fue desarrollada para el iPhone y tuvo relayivo éxito con niños de 1 a 2 años de edad: resultó ser muy apropiada a la hora de calmar su llanto. Hoy en iTunes tiene un valor de 0.99 dólares.
La idea es sencilla: el niño toca la pantalla blanca y al hacerlo, surgen formas y palabras en inglés que denotan el color o la figura (rectángulo, corazón, triángulo, café, amarillo, etc). Las formas entamente desaparecen y el niño debe volver a tocar la pantalla para verlos de nuevo. A este pequeño show le acompañan sonidos familiares para cualquier niño: la risa de un bebé y el sonido de un timbre.
Muy a pesar de mis grandes expectativas, el entusiasmo que mi hijo demuestra por BabyTap en el video se quedó ahí, en ese primer acercamiento.
Posteriormente, sus interacciones fueron cada vez más cortas. Ayer le enseñé la aplicación una vez más, el sonrió un poco y en menos de un minuto de juego dejó de lado el aparato y prefirió dedicarse a gatear en la sala de la casa…
¿Qué pasó?
Bueno, aunque algunos colegas podrían afirmar que los tiempos de atención de un bebé son tan cortos como un comercial de televisión y que quizás las preferencias de Miguel no privilegian el estímulo auditivo, me gustaría contarles qué pasa con otras apps parecidas que sí retienen su atención por más de 5 minutos.
Otra aplicación que mi hijo conoce es
I Hear Ewe, que ofrece más sonidos y algo más complejos: animales y medios de transporte (tambien en inglés). Aunque se ha acercado a ella más de diez veces, sigue siendo uno de sus pasatiempos favoritos. Siempre le dedica al menos 2 minutos a cada una de las pantallas. No le aburre, excepto cuando tiene sueño o ganas de comer.
En principio las dos aplicaciones son similares, pero la complejidad y cantidad de estímulos es mayor en esta última. Pero la gran diferencia es que I Hear Ewe tiene una estimulación más “enfocada”, pues debe terminar una secuencia del tipo: "Este es el sonido que hace un elefante" para luego reproducir el sonido, mientras BabyTap puede reproducir cuatro sonidos al tiempo (timbre, risa, color y figura).
Creo que hoy mi hijo prefiere en gran medida la estimulación que le permite concentrarse realmente en asociar una imagen a un sonido, y no muchos a la vez. Quizás en unos meses, este pequeño usuario de iPad estará más interesado en BabyTap, aunque lo dudo. Lo más probable es que la complejidad de los estímulos que le interesen sea aún mayor.
Pero él siempre me sorprende.
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