Emoción inutil

Y por supuesto, uno a veces piensa en la emoción. Y vienen todas las discusiones sobre la dificultad de pensar cuando se siente algo con mucha fuerza.
Pero hay  emociones que realmente, por mucho que uno piense, no sirven de nada. A la larga.

Entre ellas, la culpa, que en lugar de ser vehículo de pasiones y de movimientos interesantes de vinculación al mundo de los objetos, es una cosa absolutamente inservible. Bueno, excepto para los religiosos que le hacen culto.

 
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