Guías de ciudad

Cuando este blog empezó, caminaba muchísimo la ciudad. Acababa de regresar de vivir lejos de este olor a verde río. Y entonces, las ganas de contarle a alguien de mis soledades llenas de sol y la sombra de los árboles de Cali, se impusieron sobre una casualidad. Me topé con un blog y me antojé.

Esta historia no es melancólica. Es un eco de hoy. Estoy a un día de haberla escrito. Toda Cali. Bueno, toda no. Pero sí lo que considero es lo mejor.

En los borondos en otras ciudades, no he dejado todo al azar. Y creo que las guías de ciudad son absolutamente necesarias para gozarsela en una mole de cemento con miles de posibilidades. Una luz ayuda. Mis lecturas más frecuentes lejos de mi Cali, en el 2002, eran Lonely Planet. Ahora, pretendo reconstruír esa lectura de cultura con el ojo anfibio. Emoción en el charco.