2008-01-29
Por qué no voy a la marcha del 4 de febrero
Estaba pensando anoche con amigos, sobre las razones por las que no quiero hacer parte de ella. Una de esas razones, es que no quiero apoyar nada que tenga que ver con justificar la rabia ni la violencia. En estos espacios de unión para rechazar algo o una idea, debe haber una sensación de calma. Lo único que oigo y veo alrededor es rabia, insultos, ofensas y mucha pena.
Una pena vieja e infinita que el cuarto día del próximo mes, será convertida en pancartas, camisetas, discursos oportunos e inoportunos. Junto a ellas, habrá algunos pocos que marchan con el corazón tranquilo y sin buscar nada a cambio.
No quiero ir por la propaganda oportunista que hay alrededor del evento. Es enfermiza.
No quiero ir porque prefiero rechazar una vía violenta por medio de una vida pacífica, con quienes amo y con mi trabajo. Quiero inspirar con mis acciones a que este mundo sea más amoroso que furioso. Y eso no lo voy a hacer en esta marcha. Eso de rechazar con gritos es algo que no quiero ver.
Quiero terminar recomendando un articulo de Molano, que presenta algunas razones para pensar en el futuro de una nación enojada.
February 1st, 2008 at 1:09 pm
Yo no Marcho, razones similares, posición política y ética
February 1st, 2008 at 3:59 pm
Hector, me alegra mucho que hayas dejado el comentario. Por qué no has escrito sobre el tema en tu blog? Sería muy interesante leer tus ideas.
Saludos.
February 3rd, 2008 at 5:44 pm
Me gustó mucho el artìculo de Molano que citas, especialmente cuando dice:
“Las palabras son peligrosas y son portadoras de explosivos mensajes, que pueden dejar lisiada a una persona de por vida.”
Pero sigo pensando que hay que rechazar a las FARC.
Quizás yo sea uno de los que tu mencionas: “…habrá algunos pocos que marchan con el corazón tranquilo y sin buscar nada a cambio.”
De todos modos te pregunto: ¿Qué podemos hacer frente a la violencia de un signo y de otro?
(Aclaro que no soy el mismo Héctor del primer comentario de este post)
Saludos.
February 4th, 2008 at 12:11 pm
No sé… cuando se está fuera del país, por patriotismo, solidaridad, también por desinterés o desprecio, o por alguna razón que no tengo muy clara, se toma una posición distinta de la realidad de Colombia. Debo confesar que no soy la más fiel seguidora de los movimientos políticos, acertados o no, de nuestro país. Pero trato de no perderme mucho de la vida que sigue allí, porque sigue siendo parte de mi.
La marcha de hoy 4 de Febrero, me suena como muchas otras veces, a algo que no tendrá mucho impacto “real”, aún cuando se movilicen miles de personas alrededor del mundo. Lo anterior lo digo, porque así salgan millones, a los “odiados” guerrilleros no les significará nada, no dejarán las armas, no dejarán el secuestro. Creo que es muy dificil para ellos hacerlo, no saben hacer nada más, y creen que aún hay un ideal que defender, así éste cobre la vida de un millar de personas.
Sin embargo, creo que es una manifestación válida cuando un conglomerado de personas se cansan, y así lo quieren demostrar, de ver que las cosas no evolucionan, no cambian. Es cierto, que movimientos como este, terminan siendo manipulados por los intereses de aquellos que dirigen la politica y la economía colombianas, pero si dejamos de participar, cómo podemos despues reclamar y quejarnos por la “indiferencia” y la desensibilización creciente frente al problema más grave que tiene nuestro país?
Pienso que es mejor hacer parte y ser uno de aquellos que dices que lo hacen “con el corazón tranquilo”, aunque no sun buscar nada a cambio, porque lo suyo sería que de verdad sirviera para algo.
Es posible que me haya enredado un poco con mis ideas, y que la exposición que he hecho de ellas, no sea la mejor. Pero creo que no podemos dejar de hacer lo poco que esta en nuestras manos, aunque creo también, que existen mil formas de seguir mostrando caminos distintos para buscar la paz, que están mucho más cerca de nosotros, que podemos integrar en nuestra vida diaria, pero que tampoco los ponemos en marcha.
S.