Tecleorrea

Alguna vez ha tenido un ataque de palabras? Que se lleguen a sus dedos a traves de un lapiz o de un teclado, que no pueda detenerlas? Mirando y mirando uno se antoja de seguir pinchando una a una las letras que componen el infinito universo de las cosas dichas. Es hasta paranoide pensar que son ellas las que tienen el control, pero en estos momentos las manos se mueven impulsadas por lo que algunos en la edad media llamaban la voz de Dios. Yo no se qué nombre le pondría, he cuestionado tantas veces el carácter de mi fé religiosa que ya ni se si es aquel angelito que se cayó del cielo y abrió sucursal en el inframundo.
Las imagenes, las adicciones, las cosas del mundo ficticio que se crean con afanes comerciales carecen de ese carisma que solo puede tener el espontaneo ruido de los dedos apretando la barra espaciadora.

Pasajero del andén

La primera palabra que le dije a él cuando nos vimos en el anden de la heladeria fue Hace.
Hace rato llegaste?
El analista dice que el deseo se descompone en el lenguaje.
Supongo que hice con el lo que iba a hacer y luego, como si nada, me alejé.
Sabía que él lo sabía. Aunque no sepa nada de psicoanálisis. El cuerpo habla con órganos diferentes a los labios de la boca. Y el cuerpo dice mucho a otro cuerpo que escucha.

Le parece?

Que se van los años, como dice la abuela sentada en el sofá. Le pregunto si acaso ella sabe ver en las nubes las formas que desaparecen. Me dice que nunca se ha fijado en eso. Tiene 93 años. Lo único en lo que se fija es en el trabajo, la plata, la vejez y la soledad. Bueno, exagero. También disfruta de un buen plato de sancocho de gallina, de las reuniones de sus hijos, nietos y bisnietos. De sus recuerdos, que evoca con la mirada perdida como si estuviese contemplándoles. Y cuando le pregunto que hicimos el día anterior, me dice de nuevo que los años se van.

Palabra de rana

Le dije a mi médico una mentira esta tarde. Fantaseaba fumando en el parque con la idea de un gesto de rabia suyo al descubrir el engaño. Como Agustina después de su encuentro con el novio de turno cuando le dice al padre (fumando rabioso en la sala de la casa a medianoche) que llega del cine. Lo cierto es que estuvo tocando La Gran Vela en el interior del Volkwagen mientras comía perros calientes en el Crem Helado.
 
 
El médico me ha dicho que no regrese, pues estoy bien. Ironía. Maldita histeria.
 
 
 
Las cosas que las palabras dicen no siempre son ciertas, pero la verdad es tambien una pequeña propaganda de honestidad, que nunca termina de convencer. Hay muchas formas de mentir, una de ellas es simplemente no tener en cuenta las palabras del otro, y asentir gentilmente o aplicar el viejo truco del aja, si, claaaro, me imagino… es fascinante tratar de descifrar las veces que miento en un día, sea o no intencional, sea o no consciente el hecho… creo que el unico lugar donde no existen ni lo verdadero ni lo falso aparece cuando duermo y la potencia de mi pequeño cerebro finalmente se hace acto, como dicen que diría Aristóteles (que el lector no vea nada peyorativo al decir pequeño, pero es que me gusta imaginar lo pequeñísmo que es comparado con el de una ballena).
 
Una buena definición de la realidad puede ser la de un espacio donde existe la posibilidad de mentir.
 
 
No es que piense que las mentiras deben dejar de existir, eso significaría que estoy psicótica o quiero vivir un eterno sueño (me engañaría a mi misma, paradójicamente). Qué sería del mundo sin ellas? Desaparecerían el amor, las relaciones de pareja, el autoengaño, el delirio, el delito, el sexo, la depresión, el feminismo, los estudios profesionales, la política y, tristemente, la que más me gusta de sus formas: la ficción literaria.
 
 
 
 
No señor Padre, mentir no es pecado. Pecado es dejar de hablar de las mentiras como si fueran verdades.
Los mejores charcos son los que se improvisan, palabra de rana.

Voyeur

Por cosas de la vida me ha dado por reemplazar mis delirios en el sillón del analista por escritos en este neo blog, que rara vez me da facilidad de palabra, pero eso si, a diferencia del sillón del analista me permite el juego con los asuntos intimos en un lugar publico. Esto se siente como hacer el amor en una biblioteca, se supone que nadie puede interrumpirte con sus ruidos y el lugar es intimo para meterte dentro de los textos y/o las imagenes impresas, pero a la vez te percatas de que todo el mundo esta alli y que pueden observarte. Se siente como los espejos en mis sueños. Afán voyeur, dirán los lectores.
Las bibliotecas y los blogs son como los lugares ocultos detrás de las cortinas, el closet donde guarda el super los articulos de limpieza, el sofá de la finca de la abuela a la hora de la fiesta, la cama paterna cuando los padres están atendiendo invitados, la zona perfecta donde se puede, como diría Woody Allen, hacerle el amor a una mujer norteamericana frígida.
Tengo el recuerdo claro (confabulación 3000987) de mi primer beso en el baul de los disfraces del jardin infantil La Casita de Azucar, cuando entre las narices de las mascaras y los vestidos de hadas encantadas empezó lo que luego mi padre creyó ser una verdadera vocación hacia el teatro. Qué va, pura sexualidad infantil. Luego llegaron los idiomas, y con ellos la posibilidad de darle a mi espiritu geminiano la herramienta perfecta para jugar con lo narrativo, el ser hablante y pensante sin identidad criolla, el personaje con voz prestada, la gringa, etc.
Al final todo lo que uno aprende es de puro y fisico deseo de evocación. O por lo menos, estas son las palabras de una mujer nostalgica y melancolica que vive más en el recuerdo que en la vida real. O de Freud. O quien sabe.
 

Inconsciente

!!!oido et…¿ soñeus sim ne sever la secerapa et euq rop olam odieM

Lugares para caminar II

La rana llega a su máximo placer anfibio describiendo uno de los hitos que pueden y deben recorrerse dentro de la ciudad (el caleño piensa que el espacio público sólo son centros comerciales). De nuevo, pelamos el cobre ambiental. La caminata al lado del río Cali es una vieja tradición, que por supuesto, tiene sus pros y sus contras.
Pros:
deliciosa brisa
temperatura maravillosa
biblioteca
museos
cinemateca
cafes
bares
restaurantes
zoológico

El recorrido debe inciarse en la Ermita y debe concluir en el zoológico (mapa). Puede hacerlo por etapas, o si quiere, la maratón completa. En lo posible preparese para hacerlo en las horas tempranas de la mañana o la tarde, pues en la noche aparecen algunos contras.

Contras:
Ladrones
Trafico automotor
Peatones con mascotas

Melancolía por indigentes y desplazados en las aceras

Para el lector interesado en otros recorridos, la clave caleña es borondo.

Palabras favoritas II

Debo decir que esta palabra me encanta gracias a Les Luthiers.
JUGLAR
(m)
En la Edad Media, el que se ganaba la vida recitando versos y tocando música.
Sinon. Trovador

Fotografía de ciudad ebria


La imagen captura el criterio artístico de la fotógrafa en estado de embriaguez: un andén cuyo pasto ha sido completamente quemado. Aquí entre nos, la ciudad misma estaba también pasada de tragos: ese viernes desaparecieron las botellas frías en cuestión de minutos.

Palabras favoritas I

Por ahi navegando en la busqueda de blogs interesantes apareció éste y encontré maravilloso el trabajo de escoger mis diez palabras favoritas dentro del lenguaje.

Mi viejo diccionario Laurousse propone las definiciones de la palabras que iré escogiendo sin criterios precisos. Solo porque sí.

Esta es la primera. Muy necesaria en la lengua vernácula de mi ardiente ciudad. Que quede escrito que es también una de las seleccionadas por Borges, hecho que habla muy bien de mí )

SOMBRA (lat. umbra)
Obscuridad; sinón. opacidad, penunmbra, sombría, umbría.
Obscuridad de forma especial que produce un cuerpo sobre otro.
Espectro, aparición.
Asilo, favor.
Apariencia.
Parte de las plazas de toros, protegida del sol, donde se encuentran las localidades preferentes.
Falsa regla.
Quitasol (chile)
Toldo (méjico)
Nombre de ciertos colores oscuros usados en las artes.
Espectaculo cuyos personajes son recortes proyectados en una pantalla (china)
La estancia de los muertos.
Cárcel.
Influencia sobre los demás.