Al recobrar el sentido me encuentro rodeado de una vegetación espesa. Yazco sobre el suelo húmedo, como un leño. Los alrededores están sumidos en las tinieblas, no veo nada.
He perdido el sentido en un pequeño bosque que se encuentra detrás del pabellón principal de un santuario sintoísta.
Es un santuario bastante grande. En el interior del recinto hay una única y alta lámpara de vapor de mercurio…
Debo recomendar esta maravilla de edición de Tusquets para todo aquel que haya escuchado o no al escritor Haruki Murakami y disfrute de la lectura en español. Este lo terminé después de casi dos años de tenerlo en la edición inglesa de Philip Gabriel para Random House. Aún regreso a sus páginas buscando asombrarme una y otra vez. Procuro tenerlo cerca siempre. Me encantaría leer en japonés.
Hace rato no leo algo como esto. Me dejan recomendaciones de sus lecturas, lectores?
En estos días que llueve y llueve y no para de llover, una de estas grises tardes en bus retratada por Cjota es como la quintaesencia del cielo caleño lleno de nubes.
Me gusta también ver que el grupo de Cali en Flickr ya tiene casi doscientos miembros y más de dos mil cuatrocientas fotos. Es como el bus que va recogiendo pasajeros y recuerdos de su ruta.
Actualización Feb 25, 2008
Cjota ha cerrado su flickr. Afortunadamente,Vik ha guardado en el backup de fotos deCali, así que aquí queda para seguirla disfrutando.
Y pues bastante sorprendida por las noticias que he escuchado sobre lo ocurrido en la tarde de hoy. Al parecer, hordas de enojados ciudadanos hicieron de las suyas en cuatro municipios del Valle del Cauca. Y veo a Angelino indignado en la televisión, preocupado por estos hechos lamentables. A mí ya no me preocupa.
Esto me recuerda los dias en que mi abuelo era perseguido y perseguía por ideas políticas en el campo colombiano, en los años cincuenta. Igualitico. Sólo falta que llegue Chávez a recoger lo que quede de estas furiosas descargas de impotencia contenida.
Lamentable además, que las elecciones hayan sido tan o más carentes de opciones válidas para escoger como las que hemos tenido en últimos 15 años en Cali. No veo a nadie que se anime a gobernar en serio esta ciudad. La sienten, si, pero no les cabe en la cabeza, ansiosa de protagonismo y de comprar la popularidad y el respeto de otros.
Hasta hoy me llegaron las intenciones de perseverar en algo absurdo. Me irrita sin embargo esta sensación extraña de fracaso. Sombra de una relación muy neurótica con lo que pasa a mi alrededor. Todo pudo estar mejor, pero no importaba entonces.
En fin, cansada.
Quisiera entregarle el tiempo, que de ahora en adelante decido no perder de nuevo, a lo que me emociona y seduce. No a lo que me reprime y me agota.
Y si es pronto el salto, mejor. Que ya estas patas no resisten más las ganas.
Es desde pequeña, un rato largo que tarda al menos 6 horas. Se empieza con un buen viaje en carretera, hacia el municipio que se reconoce en el Valle por calidad de sus aves y la sazón de sus cocineras negras. Ese paisaje plano, de montañas a lo lejos y caña por todas partes invita al ojo y al olfato a hacerse dulces antes de llegar a la mesa.
Llegamos al fin, a una casa vieja, de las haciendas de pequeños cañeros y corteros a las afueras de Ginebra. Este pueblo pequeño y de sinuosos caminos, es perfecto para que las guaduas crezcan enormes y los vientos que bajan de los farallones silben entre sus ramas. Escuchás el agua del riego de los cañaduzales y los canales exteriores de la casa, que previenen la entrada de bichos a los pasillos y las frescas habitaciones.
Grandes tostadas fritas de plátano verde, con ají de cilantro y hogao de tomate y cebolla blanquísimas como la caña. Perfecta entrada, apenas tibia, perfectamente crujiente.
Luego el caldo, espeso, sazonado como en el campo, sencilla y deliciosamente. Aroma a gallina de finca, de las que sólo comen maíz. Las presas magníficas, generosas, doradas al horno. Perfecto. Todos comimos a manos llenas. El dulce de manjarblanco para rematar, con queso de leche de vacas del establo. Maravilloso, fresco, liviano y aromático. Cafecito, y la cuenta, por favor.
De regreso el atardecer del valle: lleno de canales de agua y nubes enormes de color naranja. Es complicado pedirle más a un domingo.
La experiencia de salir a caminar por la ciudad para tomarle fotos no es nueva en este blog. Lo que sí resulta ser muy pero muy interesante, es la experiencia de salir con otros bloggers a conversar y tomar juntos imágenes de la ciudad, para luego ver sus miradas y sus interpretaciones. Me resulta fascinante saber que cuatro personas paradas en una plaza dirigen sus cámaras hacia el mismo punto buscando cuatro cosas diferentes. Ni siquiera es interés psicológico como tal, es algo diferente. Es el ojo el que se embelesa en una cierta manera de captura de lo que pasa. Hay sorpresas en la reacción de la gente en la calle al ver cámaras que disparan simultáneamente. (Estos de donde salieron, y es que ustedes son turistas, venga, venga, tomeme una foto).
Plaza de san francisco Personajes como el tipo que está en la plaza de san francisco con un altavoz, predicando a todas luces que los valores de la familia se han perdido, que la sexualidad femenina en el matrimonio es propiedad del hombre. Mientras tanto, bajo el púlpito vacío de la iglesia la gente enciende velas y lleva agua a bendecir. Necesito, quiero, te ruego. La fé usa mucho esas palabras. Mientras los sacerdotes hablan, los feligreses recitan estas palabras mecánicamente. El personaje del altavoz está en un soliloquio, igual que el padre en la iglesia, nadie lo escucha realmente.
Son mucho más atractivas las palomas de la plaza. Hacen demasiado felices a algunos niños, le dan trabajo a los fotógrafos que buscan a los padres para pedir monedas a cambio de un recuerdo de esas sonrisas bajo el sol picante de Julio en Cali. Maíz trillado por todos lados, aleteos, niños que juegan a alimentar y a cuidar. Cholado de frutas para el calor por favor. Dulce para el alma.
Catedral de San Pedro Hay mucha gente bien vestida dentro de la iglesia, un domingo a las 9 am. Entrás y ves que no hay misa aún. Agua, olor a flores, mucho sol en los vitrales. Uno no entiende bien el sonido, es el murmullo de los que oran, creo. El aire suena. Empieza la misa y empiezan los cantos desentonados de las señoras y sale el padre a repetir la misma ceremonia. Sólo hay silencio sincero cuando pide por los secuestrados y por los jóvenes de la parroquia para que aquellos regresen a sus hogares y estos no se pierdan por el mal camino. También hay montones de personas afuera de la catedral, viendo fotos. Mientras el padre pasa pidiendo algunas monedas, la gente compra fotos del ultimo bautizo en el andén. Es una cosa que nunca se vería un lunes.
Caminar un domingo en el centro de la ciudad permite verla. Y no sólo a los que tienen cámara.
Ya son 24 meses de estar sentada frente al editor. Lamentablemente el ultimo año no se compara con el primero, por la cantidad de nuevos charcos que he decidido explorar. De todas maneras, este es el lugar favorito de mis pensamientos y mis ideas, y sigue siendo excusa y razón de muchos maravillosos encuentros. Aquí seguiremos reportando sintonía en la medida que la montaña rusa de la corporación lo permita. Envío abrazos enormes a todos los amigos que pasan por acá, a los bloggers que enlazo y visito tanto como puedo, a la nómina equinoXio, a la blogocosa caleña que sigue creciendo, al grupo decali en flickr que ya suma 140 miembros, y a todos los personajes anónimos que han dejado ideas por acá.
Para responder al meme que me llegó, quiero jugar y desobedecer las reglas.
Publico en tiempos de crisis laboral (básicamente pararme de la cama no es fácil para venir a la oficina) un reporte titulado Persona Actual, escrito por la corporación en febrero del 2006. Para quienes ya leen a la Rana y a la loquera y no saben que somos la misma persona.
Llega calladito, caminando con paso de bibliotecario. Pero es un guarda de seguridad. Me cuenta que ha llegado temprano, como yo, a trabajar un día festivo. A diferencia mía, él está acostumbrado a la soledad de estas oficinas en días como hoy. Por supuesto, me asusta un poco su saludo.
“Doctora, cómo le va?”
Empezamos a conversar y toca el tema del día del padre. Le digo, con el vacío que siempre me aparece en el centro del pecho cuando respondo esta pregunta, que mi papá falleció hace unos 8 años. Y entonces, ante mi confesión personal, este señor de cara de papá noel calvo, me cuenta sus penas.
Le digo lo que escucho, asiente.
De ahí en adelante intento entender su soledad. Y lo veo jugando chiquito con sus hermanos, padeciendo la pobreza de su paternidad adolescente con su hija mayor, y durmiendo solo en su cama, con su ex mujer en el cuarto del lado, porque no quiere que su hija menor se vaya de su lado.
Ahora que escribo estas líneas se me ocurre que tuvo un padre bueno. Ese que le enseñó que las lágrimas no son verguenza.
Esto me ha pasado ya muchas veces, tengo una marca invisible.